Marcadores de fallo renal agudo.

Un método para determinar el riesgo de enfermedad por lesión renal aguda en un paciente determinando los niveles de al menos dos factores de riesgo para el riñón

(KRF) en una muestra de dicho paciente, en donde un KRF es CCL2 y al menos un KRF se selecciona de VCAN, NRP1, CCL19, COL3A1 o GZMM, y comparando los niveles determinados con un control, en donde un aumento del nivel de dicho KRF de al menos 1,2 veces comparado con el control indica que el paciente está en riesgo de AKI

Tipo: Patente Internacional (Tratado de Cooperación de Patentes). Resumen de patente/invención. Número de Solicitud: PCT/EP2009/054439.

Solicitante: Oberbauer, Rainer.

Nacionalidad solicitante: Austria.

Dirección: Gregor Mendel Strasse 44 1190 Wien AUSTRIA.

Inventor/es: MAYER, BERND, PERCO,PAUL, KAINZ,ALEXANDER.

Fecha de Publicación: .

Clasificación Internacional de Patentes:

  • SECCION C — QUIMICA; METALURGIA > BIOQUIMICA; CERVEZA; BEBIDAS ALCOHOLICAS; VINO; VINAGRE;... > PROCESOS DE MEDIDA, INVESTIGACION O ANALISIS EN LOS... > Procesos de medida, investigación o análisis en... > C12Q1/68 (en los que intervienen ácidos nucleicos)

PDF original: ES-2502241_T3.pdf

 

google+ twitter facebook

Fragmento de la descripción:

Marcadores de fallo renal agudo

La presente invención se refiere a un método para la detección, diagnosis, prognosis, o seguimiento del riesgo de lesión renal aguda (AKI, por sus siglas en inglés) midiendo un panel de biomarcadores. En particular, la invención se refiere a un ensayo de predisposición.

La AKI se describe en el campo clínico como fallo renal agudo (ARF) o necrosis tubular aguda (ATN), y se refiere a la disminución espontánea y significativa de la función renal. La AKI, por lo tanto, refleja todo el espectro del ARF, reconociéndose que una disminución aguda de la función renal es consecuencia a menudo de una lesión que causa cambios funcionales o estructurales en los riñones. El ARF es un problema frecuente y serio, con diversas consecuencias clínicas a corto y largo plazo. La pérdida de función del riñón, un órgano vital, en la forma de fallo renal agudo, representa un riesgo especial, en particular para los pacientes más mayores, a pesar de las terapias modernas, que incluyen el uso de las diversas formas de riñón artificial. En la diagnosis y prognosis, se debe tener cuidado en diferenciar entre insuficiencia renal funcional y lesión intrínseca con daño morfológico.

La AKI, en particular en la unidad de cuidados intensivos, está asociada a menudo con fallo orgánico múltiple y sepsis. Además, la AKI está asociada con alta mortalidad y morbilidad en los seres humanos. Los pacientes, por ejemplo, experimentan AKI en lesión por reperfusión isquémica, junto con tratamiento con compuestos nefrotóxicos, que incluyen, pero no se limitan a, fármacos antibióticos o anticancerosos, aplicación de medios de contraste, p.ej., cuando se realiza una angiografía que da como resultado nefropatía o nefrotoxicidad, o en la unidad de cuidados intensivos, p.ej., en el contexto de sepsis. El número anual de pacientes que reciben medios de contraste es mayor que 1 millones en los países desarrollados, y la tasa de lesión renal aguda oscila en un intervalo porcentual, si está acoplado con factores de riesgo como hipotensión o diabetes.

La AKI se clasifica usualmente según causas pre-renales, intrínsecas y post-renales.

Pre-renales (causas en el suministro sanguíneo):

hipovolemia (volumen sanguíneo disminuido), usualmente por apoplejía o deshidratación y pérdida de fluidos o uso excesivo de diuréticos.

síndrome hepatorrenal, en el que la perfusión renal es comprometida en fallo del hígado

problemas vasculares, tales como enfermedad ateroembólica y trombosis de la vena renal (que puede ocurrir como complicación del síndrome nefrótico)

infección, usualmente sepsis, inflamación sistémica debido a infección

quemaduras graves

secuestración debida a pericarditis y pancreatitis

hipotensión debida a antihipertensivos y vasodilatadores Intrínsecas (daño al riñón en sí):

toxinas o medicación (p.ej., algunos NSAIDs, antibióticos de aminoglicósido, contraste yodado, litio, nefropatía por fosfato debida a preparación del intestino para colonoscopia con fosfatos de sodio)

rabdomiolisis (rotura del tejido muscular) - la liberación resultante de mioglobina en la sangre afecta al riñón; puede ser causada por lesión (especialmente lesión por aplastamiento y contusión extensa), estatinas, estimulantes y algunos otros fármacos

hemolisis (rotura de los glóbulos rojos de la sangre) - la hemoglobina daña los túbulos; puede ser causada por diversas afecciones, tales como enfermedad de células falciformes y lupus eritematoso

mieloma múltiple, bien debido a hipercalcemia o bien "nefropatía por cilindros" (el mieloma múltiple también puede causar fallo renal crónico por un mecanismo diferente)

glomerulonefritis aguda, que puede ser debida a diversas causas, tales como enfermedad de la membrana del basamento glomerular/síndrome de Goodpasture, granulomatosis de Wegener o nefritis por lupus aguda con lupus eritematoso sistémico

Post-renales (causas obstructivas en el tracto urinario) debidas a:

medicación que interfiere con el vaciado normal de la vejiga (p.ej., anticolinérgicos)

hipertrofia benigna de próstata o cáncer de próstata

piedras en el riñón

debido a malignidad abdominal (p.ej. cáncer ovárico, cáncer colorrectal)

catéter urinario obstruido

fármacos que pueden causar cristaluria y fármacos que pueden conducir a mioglobinuria y cistitis

Según el estado actual de la técnica, se diagnostica fallo renal cuando los análisis de creatinina o bien de nitrógeno ureico en sangre son notablemente elevados en un paciente enfermo, especialmente cuando está presente oliguria. Las medidas previas de la función renal pueden ofrecer comparación, lo que es especialmente importante si se sabe que un paciente tiene fallo renal crónico también. Si la causa no es aparente, se realiza típicamente una gran cantidad de análisis de sangre y exámenes de muestras de orina para dilucidar la causa del fallo renal agudo, la ultrasonografía médica del tracto renal es esencial para descartar la obstrucción del tracto urinario.

Un criterio de consenso ilustrativo para la diagnosis de AKI es al menos uno de los siguientes:

Riesgo: creatinina en suero aumentada 1,5 veces o producción de orina menor que ,5 ml/kg de peso corporal

durante 6 horas

Lesión: creatinina aumentada 2, veces o producción de orina menor que ,5 ml/kg durante 12 h

Fallo: creatinina aumentada 3, veces o creatinina mayor que 355 pmol/l (con un aumento mayor que 44) o producción de orina por debajo de ,3 ml/kg durante 24 h

Pérdida: AKI persistente o pérdida completa de la función renal durante más que cuatro semanas

Enfermedad renal de fase terminal: pérdida completa de la función renal durante más que tres meses.

Un aumento rápido en la creatinina en suero también puede ser un indicador de un alto riesgo de AKI después de un tratamiento médico, p.ej., un daño en la función renal es indicado por un aumento en la creatinina en suero en más que ,5 mg/dl o más que 25% a los 3 días después de la medicación.

Se puede realizar una biopsia del riñón en el diagnóstico del fallo renal agudo, para proporcionar una diagnosis definitiva y a veces una ¡dea de la prognosis, a menos que la causa sea clara y las investigaciones de cribado apropiadas sean tranquilizadoramente negativas.

Para diagnosticar la AKI, se hacen usualmente análisis de orina y sangre, y se hace un seguimiento del volumen de la orina producida.

El estándar principal para diagnosticar la AKI es la medida de la creatinina en suero. Por desgracia, la creatinina como marcador tiene varias limitaciones. Por una parte, los niveles de creatinina en suero varían ampliamente entre individuos dependiendo de la edad, el sexo, la masa muscular o el estado de medicación. Por otra parte, la creatinina en suero no representa con exactitud la función renal durante cambios agudos en la filtración glomerular, ya que es un marcador que sólo puede ser interpretado en estado estacionario. Además, los niveles de creatinina no aumentan hasta que el daño es grave y la función renal ya disminuye. Otros biomarcadores tales como lipocalina 2 (LCN2), también conocida como NGAL (lipocalina asociada a la gelatinasa de neutrófilos), molécula de lesión renal 1 (KIM1), inductor angiogénico rico en cisterna 61 (CYR61), o interleucina 18 (IL18) han sido propuestos recientemente como parámetros alternativos para la detección de lesión renal aguda.

La solicitud de patente internacional W28/1736A1 describe una prueba diagnóstica para excluir una lesión renal significativa midiendo la lipocalina asociada a la gelatinasa de neutrófilos (NGAL).

... [Seguir leyendo]

 


Reivindicaciones:

1. Un método para determinar el riesgo de enfermedad por lesión renal aguda en un paciente determinando los niveles de al menos dos factores de riesgo para el riñón (KRF) en una muestra de dicho paciente, en donde un KRF es CCL2 y al menos un KRF se selecciona de VCAN, NRP1, CCL19, COL3A1 o GZMM, y comparando los niveles determinados con un control, en donde un aumento del nivel de dicho KRF de al menos 1,2 veces comparado con el control indica que el paciente está en riesgo de AKI.

2. Método según la reivindicación 1, en donde la combinación de dichos KRFs alcanza un área bajo la curva (AUC) de al menos ,9 usando el estadístico D de Sommer.

3. Método según las reivindicaciones 1 o 2, en donde se determina la expresión de al menos dos KRFs en dicha muestra.

4. Método según cualquiera de las reivindicaciones 1 a 3, en donde se determina un nivel de polipéptido o polinucleótido de dichos al menos dos KRFs.

5. El método según cualquiera de las reivindicaciones 1 a 4, en donde dicha muestra se selecciona del grupo que consiste en muestra de tejido, sangre, suero, plasma u orina.

6. Método según cualquiera de las reivindicaciones 1 a 5, en donde dicho paciente padece una enfermedad crónica, opcionalmente diabetes, hipertensión y enfermedad cardiaca.

7. Método según cualquiera de las reivindicaciones 1 a 6, en donde dicho paciente se analiza antes de recibir medicación nefrotóxica.

8. Método según una cualquiera de las reivindicaciones 1 a 7, en donde dichos al menos dos KRFs se determinan por hibridación en micromatriz con sondas específicas o por PCR.

9. Uso de un panel de marcadores que consiste en al menos dos marcadores seleccionados del grupo que consiste en VCAN, NRP1, CCL2, CCL19, COL3A1 y GZMM en un método según cualquiera de las reivindicaciones 1 a 8, en donde la combinación de CCL2 con al menos un KRF seleccionado de VCAN, NRP1, CCL19, COL3A1 o GZMM alcanza un valor AUC de al menos ,9.

1. Uso de un panel de marcadores según la reivindicación 9 en un método según una cualquiera de las reivindicaciones 1 a 8, en donde el panel contiene al menos seis marcadores seleccionados de VCAN, NRP1, CCL2, CCL19, COL3A1 y GZMM.

11. Uso de un juego de reactivos en un método según una cualquiera de las reivindicaciones 1 a 8, que es un juego de al menos dos restos específicos de marcadores diferentes, cada uno específico para un KRF para determinar los al menos dos KRFs, en donde un KRF es CCL2 y al menos un KRF se selecciona de VCAN, NRP1, CCL19, COL3A1 o GZMM.

12. Uso de un juego según la reivindicación 11 en un método según una cualquiera de las reivindicaciones 1 a 8, en donde dichos reactivos son ligandos que se unen específicamente a dichos marcadores.

13. Uso de un juego según la reivindicación 12 en un método según una cualquiera de las reivindicaciones 1 a 8, en donde dichos ligandos son oligonucleótidos específicos a secuencias de nucleótidos.

14. Uso de un juego según la reivindicación 12 en un método según una cualquiera de las reivindicaciones 1 a 8, en donde dichos ligandos son anticuerpos o fragmentos de anticuerpos.

15. Uso de un juego de una cualquiera de las reivindicaciones 11 a 14 en un método según una cualquiera de las reivindicaciones 1 a 8, en donde dichos reactivos están marcados.