Funda con ventana para tarjeta de fidelización compacta.

Funda para contener tarjetas de fidelización compactas caracterizada por estar compuesta de un material opaco

, que apantalla electromagnéticamente y envuelve completamente dicha tarjeta, salvo en una apertura en forma de ventana que permite identificar al portador en la asociación o establecimiento escogidos, de modo que sólo es visible un único código de barras y etiqueta RFID a través de dicha apertura.

Tipo: Patente de Invención. Resumen de patente/invención. Número de Solicitud: P201530712.

Solicitante: UNIVERSIDAD REY JUAN CARLOS.

Nacionalidad solicitante: España.

Inventor/es: MIRAUT ANDRES,David.

Fecha de Publicación: .

Clasificación Internacional de Patentes:

  • SECCION G — FISICA > COMPUTO; CALCULO; CONTEO > RECONOCIMIENTO DE DATOS; PRESENTACION DE DATOS; SOPORTES... > Soportes de registro para utilización con máquinas... > G06K19/08 (que utilizan marcados de diferentes tipos sobre el mismo soporte de registro, p. ej. un marcado que es leído ópticamente y el otro por medios magnéticos)
  • SECCION A — NECESIDADES CORRIENTES DE LA VIDA > OBJETOS DE USO PERSONAL O ARTICULOS DE VIAJE > PORTAMONEDAS; EQUIPAJE; BOLSOS DE MANO > Monederos; Faltriqueras; Carteras de bolsillo (llaveros... > A45C1/06 (Carteras; Billeteros)
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Funda con ventana para tarjeta de fidelización compacta.

Fragmento de la descripción:

FUNDA CON VENTANA PARA TARJETA DE FIDELIZACIÓN COMPACTA

SECTOR DE LA TÉCNICA

La presente invención se encuadra en el área técnica de identificación automatizada de productos mediante códigos impresos o etiquetas RFID (Radio Frequency IDentification). En concreto, en área que atañe a las tarjetas de fidelización que suelen regalarse en establecimientos, clubs y asociaciones, cuyos códigos impresos o etiquetas RFID identifican a sus miembros.

ANTECEDENTES DE LA INVENCIÓN

Las estrategias de marketing relacional basadas en programas de fidelización tienen más de dos siglos de antigüedad. En sus inicios, los clientes eran gratificados en sus compras con piezas de cobre con una forma especial o con cupones certificados en papel que podían acumularse, cuyo valor en puntos podía intercambiarse por productos en los establecimientos asociados a estas promociones.

Estas prácticas han evolucionado con ayuda de los medios informáticos actuales, de modo que ya no es necesario que los clientes tengan que llevar estos garantes a la hora de hacer sus compras. Es suficiente con que el usuario se identifique como cliente habitual en los establecimientos que tienen un programa de fidelización (para lo cual se ha debido registrar previamente, aceptando las condiciones del mismo). La centralización de la información relativa a las compras y sus beneficios en forma de puntos evita el tráfico no controlado de los puntos entre clientes, así como la posible falsificación de los mismos; además dicho registro permite conocer mejor a cada cliente para hacerle ofertas personalizadas.

El proceso de identificación se realiza mediante un código que, típicamente, incorporan las llamadas tarjeta de fidelización (o tarjeta de puntos). Este código puede plasmarse de muchas formas, siendo habituales aquellas que permiten un reconocimiento automatizado con los medios de los que ya dispone el establecimiento. Por ello son muy populares las tarjetas de fidelización con bandas magnéticas, que aprovechan el hardware de lectura de tarjetas bancarias, y las que tienen códigos de barras, que

aprovechan el hardware de reconocimiento óptico típicamente utilizado para el inventariado y control de stock. En la actualidad, se están popularizando cada vez más las tarjetas que incorporan etiquetas RFID pasivas, que permiten una lectura de dicho código a distancia, a veces sin que el propio cliente se percate.

La tarjeta de fidelidad posibilita el acceso a beneficios especialmente diseñados para los titulares, que pueden gozar gratuitamente de los beneficios que otorgan a sus socios los establecimientos afiliados (restaurantes, discotecas, hoteles, agencia de viajes, tiendas, cines...) que participan en el programa.

Estos beneficios pueden ser de muy diverso tipo, desde los tradicionales descuentos económicos y regalos que son percibidos de forma tangible, hasta cuestiones más subjetivas como la prestación de servicios de valor añadido que mejoran la calidad de los productos adquiridos.

Se llaman tarjetas de fidelización porque lo que busca el empresario es que el cliente, atraído por la obtención de puntos (y los regalos posteriores), consuma con mayor frecuencia los productos y servicios de su marca en detrimento de las competidoras. Estas estrategias con las tarjetas de fidelización (o puntos) tratan de conseguir que la repetición de las compras desencadene finalmente en la lealtad del cliente hacia el establecimiento.

El sistema informático de cada establecimiento se encarga de llevar a cabo la gestión de los puntos en función de los consumos realizados en los establecimientos del emisor. Típicamente, tras cada compra se informa a los clientes del saldo acumulado en dicha divisa. Por tanto, en muchas de las tarjetas de fidelización, la propia tarjeta carece de la capacidad para almacenar y contabilizar dichos puntos, siendo simplemente un medio de identificación que permite al usuario beneficiarse de las promociones.

Este medio ha demostrado una gran eficacia, tanto en las ventajas percibidas por los clientes, como para las empresas que hacen uso de estos mecanismos. Así, hace ya una década, se estimaba que el consumidor medio en países industrializados llevaba una media de más de tres tarjetas de fidelización en su bolsillo cada vez que salía a comprar [MOLLET, R. (2004): "Tendencias en los Programas de Fidelización". Mk Marketing + Ventas, no 188, pp. 24-26].

La actual situación económica unida a la proliferación de grandes centros comerciales y cadenas de establecimientos en nuestro país, ha traído aparejado un notable crecimiento en el uso de las tarjetas de fidelización por parte del consumidor medio. Siendo habitual

la utilización de tarjeteros para llevar organizadas todas las tarjetas cuando se sale de compras. Tanto es así, que en muchas ocasiones no es suficiente con un único tarjetero, sino que es necesario llevar varios, por lo que su volumen y peso puede incomodar al potencial cliente; otra solución consiste en seleccionar previamente en qué establecimientos se quiere aprovechar las ofertas y descartar las que no se planee utilizar durante ese día.

Cuando se consideran individualmente, el formato y la ligereza de las tarjetas de fidelidad resultan adecuados. Pero, pueden llegar a convertirse en una molestia cuando un cliente quiere visitar un centro o una calle comercial, al no ser fácil -hasta ahora- acarrear todas las tarjetas en el bolsillo de una prenda de ropa o en el interior de la cartera.

Por otra parte, el robo o extravío de un tarjetero supone un trastorno para el cliente; ya que debe realizar una petición en cada uno de los establecimientos en los que se ha afiliado para que vuelvan a ser emitidas las tarjetas de fidelización con el código que le identifica.

En este sentido, se han presentado previamente soluciones que intentan reducir el volumen y peso del conjunto de tarjetas de fidelización con códigos de barras de un mismo cliente, mediante su agrupación en un único medio. Algunas de estas soluciones gozan de un notable éxito comercial.

Es el caso de las aplicaciones para móvil que fotografían o escanean las tarjetas de fidelización. Estas aplicaciones permiten gestionar desde el terminal la imagen de la tarjeta que se desea mostrar, de modo que el código de identificación sea visible en el momento del registro durante la compra. Ejemplos de estas aplicaciones en Google Play e ¡Tunes son: Stocard, FidMe, Nokadi, Mis Tarjetas, FideLite, Quomai, Samsung Wallet... Algunas de estas aplicaciones cuentan con más de un millón de usuarios y están respaldadas por solicitudes de patente como US 2013/0181054, US 2013/0046604 y US 2014/0249904.

Desafortunadamente, la mayor parte de los sistemas de reconocimiento de códigos de barras en el mercado están basados en tecnologías diseñadas para la lectura de tinta sobre papel (típicamente lectores láser); así, buena parte de los establecimientos tienen un hardware incapaz de reconocer los códigos de barras mostrados como imagen en una pantalla de móvil. Así, el cajero se ve obligado a teclear el código cuando el cliente se lo presenta a través del móvil. Curiosamente, varias cadenas de establecimientos tienen como política no dejar que sus cajeros tecleen el código de los clientes si estos no

muestran la tarjeta de fidelidad original, para evitar posibles fraudes de suplantación de identidad (el infractor podría llevarse las promociones destinadas a otro cliente). Por lo que, a día de hoy, el uso práctico de estas aplicaciones es todavía limitado.

Otra alternativa es la presentada en la solicitud de patente estadounidense US 2012/0153030, donde se propone utilizar un único código de barras para un conjunto de establecimientos para los que una tercera empresa...

 


Reivindicaciones:

1. Funda para contener tarjetas de fidelización compactas (6) caracterizada por estar compuesta de un material opaco, que apantalla electromagnéticamente y envuelve completamente dicha tarjeta (1), salvo en una apertura en forma de ventana (7) que permite identificar al portador en la asociación o establecimiento escogidos, de modo que sólo es visible un único código de barras (3) y etiqueta RFID (5) a través de dicha apertura (7).

2. Funda para contener tarjetas de fidelización compactas, según la reivindicación anterior, caracterizada por estar compuesta de 3 capas:

- una capa protectora exterior, en la que se pueden incorporar motivos decorativos;

- una capa intermedia de material de alta permeabilidad magnética, de un grosor que asegure el blindaje electromagnético e impida la comunicación con las etiquetas RFID (5) en el interior de la funda que no están expuestas a través de la apertura (7) y

- una capa interior que proteja la tarjeta de fidelización y mejore el deslizamiento en su interior.

3. Funda para contener tarjetas de fidelización compactas, según cualquiera de las reivindicaciones anteriores, caracterizada porque dispone de una abertura en su extremo (9) para introducir la tarjeta y, opcionalmente, una segunda abertura adicional (10) en el extremo opuesto, que permiten el movimiento de la tarjeta en el interior de la funda para seleccionar el área visible a través de la apertura en forma de ventana (7), aún cuando el tamaño de la tarjeta y la funda sean similares.

4. Funda para contener tarjetas de fidelización compactas, según cualquiera de las reivindicaciones anteriores, caracterizada porque se ha realizado un corte lateral (8) a la altura de la apertura en forma de ventana (7) para facilitar la selección del área visible, al controlar el deslizamiento de la tarjeta en el interior de la funda.

5. Procedimiento para la lectura de tarjetas compactas de fidelización que constan de un código de barras o una etiqueta RFID o ambos, para cada uno de los comercios y asociaciones representados, caracterizado porque la tarjeta de fidelización compacta está contenida en una funda que sólo permite identificar al portador a través de un único código mostrado o emitido.

6. Procedimiento para la lectura de tarjetas compactas de fidelización que constan de un código de barras o una etiqueta RFID o ambos, para cada uno de los comercios y asociaciones representados, caracterizado porque utiliza el dispositivo descrito en las reivindicaciones anteriores.