ESTUCHE CON BLINDAJE ELECTROMAGNETICO PARA LLAVES DE VEHICULOS A MOTOR.

1. Estuche con blindaje electromagnético para llaves de vehículos a motor (1) caracterizado por estar compuesto de un material que apantalla electromagnéticamente y que envuelve completamente la llave inalámbrica, impidiendo la comunicación mediante ondas de radio.

2. Estuche con blindaje electromagnético para llaves de vehículos a motor

(1), según la reivindicación anterior, caracterizado por estar compuesto de un tejido de 3 capas:

- una capa protectora exterior de piel o plástico (7);

- una capa intermedia de material de alta permeabilidad magnética (8), de un grosor que asegure el blindaje electromagnético e impida la comunicación con la llave inalámbrica y

- una capa interior de piel o plástico (9), que proteja la llave inalámbrica.

Tipo: Modelo de Utilidad. Resumen de patente/invención. Número de Solicitud: U201530604.

Solicitante: UNIVERSIDAD REY JUAN CARLOS.

Nacionalidad solicitante: España.

Inventor/es: MIRAUT ANDRES,David.

Fecha de Publicación: .

Clasificación Internacional de Patentes:

  • SECCION A — NECESIDADES CORRIENTES DE LA VIDA > OBJETOS DE USO PERSONAL O ARTICULOS DE VIAJE > PORTAMONEDAS; EQUIPAJE; BOLSOS DE MANO > Recipientes para artículos no previstos en los grupos... > A45C11/32 (Estuches para llaves o llaveros)
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Fragmento de la descripción:

ESTUCHE CON BLINDAJE ELECTROMAGNETICO PARA LLAVES DE VEHÍCULOS A

MOTOR

SECTOR DE LA TÉCNICA

La presente invención se encuadra en el área técnica de los sistemas de acceso remoto de vehículos a motor. En concreto, en el área que atañe a la seguridad de dicho acceso.

ANTECEDENTES DE LA INVENCIÓN

Los sistemas de acceso de los vehículos han evolucionado rápidamente en los últimos años. Desde las tradicionales llaves que permiten abrir la puerta y encender el motor de arranque mediante un mecanismo mecánico (similar al de una cerradura de tambor de pines), hasta las actuales llaves inteligentes que permiten abrir y cerrar el vehículo sin necesidad de tocarlo físicamente.

Los primeros modelos de llaves inalámbricas a modo de control remoto se comercializaron en Francia en 1982 con el modelo Renault Fuego. Estos sistemas están dotados de un dispositivo de pequeño tamaño que actúa como emisor y receptor de corto alcance, típicamente entre 5 y 20 metros. Cuando se pulsan los botones del dispositivo, se envían señales codificadas digitalmente al receptor situado en el coche, bien para desbloquear las puertas o para prevenir que otras personas puedan acceder a su interior. Los sistemas modernos encriptan esta señal para evitar que pueda ser interceptada y reproducida por un tercero que tenga intención de acceder malintencionadamente al interior del vehículo. La mayor parte de los fabricantes de coches europeos y asiáticos aprovechan una porción de la banda UHF entre 433,075 MHz y 434,775 MHz, que puede ser explotada sin necesidad de licencia y que es también aprovechada habitualmente por radioaficionados con una potencia de emisión notablemente mayor que la utilizada en los sistemas de comunicación de área cercana de los vehículos.

En la actualidad, buena parte de los vehículos de gama media-alta se comercializan con sistemas de acceso que ni siquiera necesitan que sea presionado un botón para que el coche se abra cuando el conductor se aproxima a éste. Incluso el motor de arranque puede encenderse sin necesidad de introducir una llave física.

Esto es posible porque el sistema de acceso se comunica automáticamente con la llave inalámbrica en un perímetro cercano al propio vehículo, lo que permite que el conductor y sus ocupantes puedan entrar en el vehículo sin necesidad de sacar la llave de un bolsillo, bolso, mochila... La patente estadounidense US 8830571 es un ejemplo de este tipo de sistemas, que se han popularizado en los últimos años. Algunos fabricantes proveen un mecanismo extra de seguridad incorporando un conjunto de sensores que deben ser activados para que las puertas del coche se desbloqueen, típicamente se colocan en la parte interior de la manilla de la puerta del conductor para detectar que se introduce la mano en ella, y en el receptáculo del conductor para cerciorarse de que la llave se encuentra en el interior del vehículo cuando se desea iniciar la marcha.

Los chips electrónicos que incorporan las llaves inalámbricas han evolucionado también para dotar de mayor seguridad a los sistemas. No sólo para evitar que un coche del mismo fabricante se desbloquee fortuitamente en un parking con gran número de vehículos, sino principalmente para evitar posibles robos (ya que los ladrones pueden aprovechar para recibir y transmitir señales con el equipamiento de radioaficionados que opera en la misma frecuencia). Por esta razón, no se utiliza continuamente el mismo subconjunto de códigos, sino que éstos se van intercambiando según el esquema conocido en inglés como "hopping code" o "rolling code", ya que la llave y el coche tienen el mismo algoritmo para generar números pseudoaleatorios.

Dado que en cada comunicación los códigos utilizados cambian, no es suficiente con registrar la señal de radio en el momento en el que el conductor accede al vehículo y reproducirla posteriormente cuando no se encuentre cerca del vehículo.

La obtención de dichos códigos por "fuerza bruta", es una tarea que requiere una gran cantidad de tiempo, ya que se deben probar muchos millones de combinaciones. Por ejemplo, con una longitud de 40 bits se tienen 240 posibles códigos (más de un billón) entre los que elegir. Por ello, los casos de robo mediante "fuerza bruta" son casos aislados y que sólo afectan a coches de muy alta gama.

Recientemente, se ha demostrado que es posible acceder a un vehículo cualquiera que incorpore el sistema de llave inalámbrica moderno con sensores de proximidad, siempre que la llave se encuentre en las inmediaciones del lugar en el que se ha aparcado el coche ["Relay Attacks on Passive Keyless Entry and Start Systems in Modern Cars". Aurélien Francillon, Boris Danev, Srdjan Capkun, Srdjan Capkun y Srdjan Capkun. NetWork and Distributed System Security Symposium 2011.]. Por ejemplo, en un cajón de la cocina, si el dueño ha aparcado el coche cerca de su casa.

Dado que en estos sistemas no se evalúa el tiempo de transmisión y recepción (latencia) entre los mensajes que permiten interactuar en la comunicación del sistema de apertura, el vehículo no tiene una estimación de la distancia real a la que se encuentra la llave inalámbrica. Así pues, para que un tercero pueda acceder al interior del coche es suficiente con amplificar la señal, de modo que al activar los sensores de proximidad (como los que suelen situarse en el interior de la manilla de la puerta del conductor) se establezca la comunicación entre la llave inalámbrica y el coche, a pesar de estar situados a una distancia muy superior a la que habitualmente se puede alcanzar con el emisor y la potencia que proporciona la batería que incorpora la llave. De modo que la seguridad del vehículo puede quedar comprometida, ya que deja de cumplirse la premisa por la que el conductor debe estar cerca del vehículo para que este se desbloquee.

La amplificación de la señal en ambos sentidos para esta banda puede lograrse con instrumental relativamente barato (decenas de euros) y fácil de conseguir, ya que es habitual que los radioaficionados construyan sus propios equipos. Las antenas para la recepción y emisión tienen un tamaño reducido incluso en modelos altamente direccionales y la circuitería de amplificación no requiere una fuente de alimentación voluminosa. Razones por las que el número de robos se ha incrementado notablemente.

La presente invención ofrece una solución técnica que permite evitar este tipo de accesos sin necesidad de cambiar el sistema de acceso ni sus componentes. Aumentando la seguridad y la tranquilidad de los usuarios legítimos de este tipo de vehículos.

El solicitante de la presente invención desconoce la existencia de antecedentes que resuelvan de forma satisfactoria la problemática expuesta.

EXPLICACIÓN DE LA INVENCIÓN

Los fabricantes de vehículos suelen ofrecer, de forma opcional, distintos modelos de estuches para las llaves, habitualmente fabricados en cuero y ante de gran calidad. También puede encontrarse en el mercado una gran variedad de este tipo de productos que permiten guardar las llaves en fundas de piel o materiales sintéticos, que evitan el roce de las mismas con otros objetos, y ofrecen un diseño que se adapta al carácter del vehículo.

La invención propuesta consiste en un estuche para llaves de vehículos a motor que no solo protege de arañazos, suciedad y salpicaduras de agua, sino que también sirve para evitar que los botones se accionen accidentalmente y, más específicamente, evitar que

puedan producirse accesos indeseados al interior del habitáculo, al impedir la comunicación entre la llave y el receptor del vehículo aunque un tercero haga uso de un sistema que extienda el alcance de la señal en ambos sentidos.

La comunicación entre la llave inalámbrica y el vehículo...

 


Reivindicaciones:

1. Estuche con blindaje electromagnético para llaves de vehículos a motor (1) caracterizado por estar compuesto de un material que apantalla electromagnéticamente y que envuelve completamente la llave inalámbrica, impidiendo la comunicación mediante ondas de radio.

2. Estuche con blindaje electromagnético para llaves de vehículos a motor (1), según la reivindicación anterior, caracterizado por estar compuesto de un tejido de 3 capas:

- una capa protectora exterior de piel o plástico (7);

- una capa intermedia de material de alta permeabilidad magnética (8), de un grosor que asegure el blindaje electromagnético e impida la comunicación con la llave inalámbrica y

- una capa interior de piel o plástico (9), que proteja la llave inalámbrica.